El tigre rodrigo
Había una vez un tigre que quería ser perro, toda su vida deseo esto y siempre le preguntaba a su madre que por que no había sido perro; el le decía a todos que quería hablar como un perro. El tigre Rodrigo se sentía solo e incompleto porque también quería compartir con los humanos y conocer la ciudad.
Un día en medio de su depresión se escapo de la selva y decidió llegar a la ciudad más cercana, su mamá se preocupo mucho pero el tremendo Rodrigo le había dejado una nota diciéndole donde estaba, este fue a parar en un zoológico de la ciudad, estaba muy preocupado y quería salir pronto de ahí, conoció a una ratoncita llamada meg quien le dijo poder ayudarlo; meg era una ratona astuta y conocía todos los escondites de la ciudad pero lo que Rodrigo no sabia, era que el elefante policía la estaba buscando por hurto calificado a mano armada, evasión de la justicia y estafadora de queseras, al salir del zoológico aparecieron unas gatas de la vida alegre y se comieron a meg, Rodrigo ya no podía soportar su doble depresión pues tras que no podía ser perro había perdido al amor de su vida.
Para salir de esta depresión decidió cumplir su sueño de ser perro, entonces empezó a practicar diariamente, decía “guau” todo el día, ladraba y ladraba sin parar, después comenzó a mover la cola y a esconder sus huesos, cuando ya sentía un perro desde la cola hasta el hocico, fue donde el pingüino sacerdote para que le diera su bendición, el pingüino le dijo que no debía sentirse mal por ser un perro pero que si era lo que el quería estaba bien, le dio su bendición y se fue.
Rodrigo fue aceptado por la familia pitbull que era una familia muy pudiente los cuales le dieron todo el amor posible, al pasar el tiempo conoció a firugladys, una pastora alemán con al que tuvo muchos tigre perritos y con formaron una familia feliz, en la gran ciudad madrileña.
Y colorín colorado el cuento de Rodrigo ha terminado...

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